Gran enfado del Rey por el ‘misil’ de Sánchez cuando volaba hacia Cuba

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En el Palacio de la Zarzuela, tanto significado tienen los silencios como las quejas con sordina. Felipe VI, fiel guardián de la Constitución y escrupuloso cumplidor de su papel recogido en la Carta Magna, jamás manifiesta en público su agrado o desagrado por las decisiones del presidente del Gobierno, incluso cuando le afectan a su misma imagen.

Es lo que sucedió días atrás, cuando Pedro Sánchez anunció públicamente el acuerdo al que había llegado con Pablo Iglesias para desbloquear la situación política, mientras el Rey estaba a 8.000 kilómetros.

Felipe VI acababa de llegar a La Habana, en un viaje que él quiso posponer para no ausentarse de España el pasado 11 de noviembre, unas horas después del cierre de los colegios electorales, en unos comicios transcendentales tanto por la complejidad de la situación política como por los resultados en el recuento del 10-N.

Ésta es la crónica no conocida de una tensión entre Zarzuela y Moncloa, larvada durante semanas y que estalló en pleno vuelo como un misil político.