Miguel Díaz-Canel llega a Caracas para hacer frente a la «ofensiva imperial»

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Díaz – Canell, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, ha aterrizado hoy en Caracas para sumarse al Foro de São Paulo en su jornada de clausura, dispuesto a «fortalecer la integración de las fuerzas de izquierda y su movilización frente a la ofensiva imperial que se ha propuesto quebrarnos, dividirnos y enfrentarnos».

Este cónclave de la denominada izquierda antiimperialista fue creado el siglo pasado por Fidel Castro y Lula Da Silva. Con su presencia, la única de peso político entre dirigentes y activistas de tercera fila, el sucesor de Raúl Castro pretender dar un espaldarazo a Nicolás Maduro y profundizar la dialéctica de dos revoluciones perseguidas por Estados Unidos. Esta semana Washington ha sancionado a cuatro entidades vinculadas a la Fuerzas Armadas de la isla, a tres hijastros de Maduro por su participación en una trama corrupta que desvía fondos de las subvenciones alimentarias y al empresario colombiano Alex Saab, acusado de ser el testaferro del mandatario venezolano.

«Es un privilegio recibir en la patria de Bolívar y Chávez al presidente Díaz-Canel, hijo y líder de la Patria de Martí y Fidel. Ante la agresión imperialista, los pueblos de Cuba y Venezuela juntos. ¡Siempre venceremos!», destacó el canciller Jorge Arreaza, quien acudió al aeropuerto de Maiquetía a recibir a su principal invitado.

La capital venezolana acoge desde el jueves pasado a más de 800 delegados llegados al Foro, en un encuentro que el chavismo considera fundamental para mejorar la debilitada imagen internacional de Nicolás Maduro. La oposición ha denunciado que la revolución ha gastado 200 millones de dólares en poner en marcha el encuentro izquierdista, incluidos viajes, comidas, estancia y la seguridad desplegadas en torno a los visitantes.

El «presidente pueblo» recibió a varias de las delegaciones presentes para mostrarles su «profundo agradecimiento». Entre ellos estaban los españoles, con el eurodiputado Manu Pineda, de Izquierda Unida, a la cabeza. «Cada día en el viejo continente se enciende más la llama de hermandad con Venezuela», subrayó el jefe revolucionario. Pineda, secretario de Relaciones Internacionales del Partido Comunista de España (PCE), charló con mandatario, a quien también considera un perseguido del Imperio.

En sus distintas comparecencias televisivas, el diputado de IU aprovechó para embestir contra el informe hecho público por Michelle Bachelet, Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos y ex presidenta socialista de Chile. «Es un panfleto», señaló el eurodiputado. El informe de Bachelet, una de las personalidades más prestigiosas de la izquierda latinoamericana, desvela torturas, ejecuciones extrasumariales, violaciones sexuales, encarcelamientos políticos, persecución contra diputados y apartheid social, además de la mezcla de corrupción y política que ha llevado a Venezuela a una crisis de proporciones históricas y a la emigración obligada de más de cuatro millones de personas.

Como si se tratara de un «challenge revolucionario», visitantes del Foro de São Paulo han usado sus redes sociales para «demostrar» que en Venezuela sí hay comida. «Quién dice que no hay comida en Venezuela. Disfrutando de un delicioso desayuno criollo en Caracas», escribió el sandinista Luis Torr en sus redes, junto a la fotografía de un plato de arepitas con carne mechada, huevos, queso y plátano frito. «A pesar de que se les dice que no hay comida en Venezuela, los restaurantes locales de clase trabajadora parecen desafiar esta narrativa», profundizó la antiimperialista estadounidense Aminta antes de zamparse un plato de carne con aguacate y tomates.

Unas estampas que son reales pero que no describen la realidad. O al menos una parte mínima de esa realidad: ambos platos costaron alrededor de 80.000 bolívares fuertes (10 dólares), lo que significa al menos dos salarios mínimos mensuales (40.000 bolívares). Un precio inalcanzable para la mayoría del país. Según la FAO, al menos 6,8 millones de personas pasan hambre hoy en el país que fue el más rico de la región.