Nos ha dejado Yolandita Ruíz, actriz cubana muy querida

Actualidad

La actriz cubana Yolandita Ruiz, recordada en la Isla por su talento histriónico y su belleza, falleció este martes en un hospital de Madrid, España. Murió a los 63 años, víctima de un cáncer, según fuentes cercanas a sus familiares.

Yolandita dejó su huella en la televisión y el teatro cubano, sobre todo en las décadas del 70 y el 80. Entre sus trabajos más recordados estuvieron los de la obra de teatro Una casa colonial, así como los de El alma encantada y Ramona.

También su rol protagónico en La Dama de blanco, adaptación televisiva de la novela de Wilkie Collins que contó con altos niveles de audiencia. Su nombre aparecía con asiduidad en telenovelas y aventuras.

Además, actuó en varias películas cubanas como Retrato de Teresa, junto a Adolfo Llauradó y Daysi Granados, y Madagascar, del multipremiado director Fernando Pérez.

Desde los años 90 Yolandita residía fuera de Cuba, en países como Italia, Venezuela y España, donde continuó actuando, dirigiendo e impartiendo clases.

Su fallecimiento ha causado consternación en la comunidad artística cubana, de dentro y fuera de la Isla, y ha tenido una gran repercusión en las redes sociales, donde muchos colegas y admiradores la evocan tras su partida física.

«Se fue la muchacha que bautizaba todos los electrodomésticos con nombres de personas. La alegría y el candor de todos y para todos. Un par de ojazos azules con enormes pestañas. Actriz inolvidable para los cubanos. De esas a las que siempre le “chiquearon” el nombre: YOLANDITA RUIZ», escribió sobre ella el reconocido actor cubano Luis Alberto García.

Por su parte, el también actor Héctor Noas recordó su «transparencia y esa ternura con que mirabas a la cámara, nos mirabas a todos».

«Así te recordaré siempre y te llevaré conmigo mientras esté en este lado. Eres insustituíble», comentó con tristeza en su perfil de Facebook.

Así, con esa transparencia y esa ternura con que mirabas a la cámara, nos mirabas a todos. Así te recordaré siempre y te llevaré conmigo mientras esté en este lado. Eres insustituíble. Más que un dolor, siento desgarro por tu partida, tan injusta, tan repentina. No hay consuelo inmediato. Tu mano sobre mi hombro me faltará inevitablemente. Eras el amor en estado puro. A quién acudir con preguntas que sólo tú podías responder con esos ojos tan bellos y esa caricia que encerraba el origen de todo? Qué desolado me dejas, mi Yolandita! No era el momento de que te fueras. Todos sabemos que sin tí el mundo se vuelve un lugar más hostil. Te amaré eternamente. Ahora, descansa en paz. Tu lindo cuerpo ha sufrido demasiado. Hasta algún día en que yo también parta y ojalá sea al sitio en que estés. Ojalá exista ese sitio!