Sánchez compromete a los Reyes con un polémico viaje a Cuba

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Hace 500 años que Cuba espera la visita del Rey y, al final, esta se va a producir en el momento más inoportuno, a juzgar por la polémica que el viaje está provocando antes incluso de su anuncio oficial. Este viaje presenta tantas aristas que los presidentes del Gobierno anteriores a Pedro Sánchez que lo habían barajado, terminaron aplazándolo indefinidamente, a pesar de la relación histórica y afectiva que une a España con la isla. Y es que, para algunos sectores, la visita de los Reyes a Cuba sería interpretada como un apoyo a la dictadura si no va acompañada de algún encuentro con la oposición.

A sus 51 años, tampoco Don Felipe ha podido visitar nunca Cuba, ni en público ni en privado, porque los sucesivos Gobiernos no lo han considerado oportuno, y es el único país de toda Iberoamérica al que no ha viajado porque, al tratarse de una dictadura, tampoco ha tenido la oportunidad de acudir a los relevos presidenciales.

Sin embargo, el Gobierno de Sánchez, a pesar de estar en funciones, ha accedido a las peticiones de las autoridades cubanas, que llevan años insistiendo en que vayan los Reyes. Además, el Gobierno en funciones ha elevado la categoría del viaje al máximo nivel, y lo que inicialmente iba a ser una breve visita para conmemorar el 500 aniversario de la fundación de La Habana por los españoles ha sido elevada al rango máximo de visita de Estado de tres días de duración. Junto a los Reyes, el Gobierno español enviará a La Habana el célebre autorretrato de Goya pintado en 1815, que se exhibirá en el Museo Nacional de Bellas Artes de Cuba hasta el 12 de diciembre.

La fecha elegida para el viaje también ha suscitado críticas, ya que el Jefe del Estado tendrá que partir a La Habana el 11 de noviembre, justo al día siguiente de las elecciones generales que se celebrarán en España el día 10 y cuyo resultado, además de incierto, apunta a un nuevo bloqueo político. Todo ello con el telón de fondo del repunte de la violencia separatista en Cataluña. Lo cierto es que el aniversario de la fundación de La Habana se celebrará el 16 de noviembre, pero los Reyes irán unos días antes para no coincidir con otros invitados del régimen cubano, como son el dictador venezolano Nicolás Maduro o el nicaragüense Daniel Ortega.

Críticas en ambos países

La visita ha suscitado las críticas de los tres partidos de la oposición -PP, Vox y Ciudadanos-, pero también del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, según el cual «la situación represiva en Cuba ha empeorado este año». «Los Reyes no irán a Cuba para respaldar un proceso de transición hacia la democracia, pues éste no existe», señala un comunicado del Observatorio, que añade: «Esta visita real no envía un mensaje de optimismo y solidaridad hacia el pueblo cubano sino que representa un espaldarazo al régimen que condena a la miseria y deja sin futuro a millones de cubanos». Además, en las redes sociales se ha creado el hashtag #MajestadNoVisiteCuba, una petición que debería ir dirigida al Gobierno, pues es quien dirige la política exterior, según la Constitución.